Introducción
El mercado siempre necesita savia nueva, pero en un mundo bastante desgastado de inventiva, recurrir a los regresos suele ser una baza muy socorrida.., y arriesgada. Sin embargo, el coche de hoy es un triunfo en sí mismo, de esos que enseñan cómo debe enfocarse la industria, tal y como hizo en su día.

Porque durante décadas fue uno de esos coches que definieron una época: pequeño, sencillo, relativamente barato y con una personalidad que hacía que todo el mundo supiera qué coche era incluso antes de ver el logo. Renault lo ha recuperado ahora en formato eléctrico, en un momento en el que los utilitarios parecen haberse transformado en pequeños SUV y las pantallas parecen importar más que la propia conducción.
El nuevo Renault 5 E-Tech pretende recuperar otra idea: la del coche urbano con carácter. Un coche pensado para la ciudad, fácil de conducir, relativamente accesible y capaz de significar algo más que un simple electrodoméstico.

Diseño
Uno de los mayores logros del Renault 5 actual está en su diseño. No es una copia del original, pero tampoco intenta ocultar de dónde viene. Para nosotros, es uno de los restomod más logrados de los últimos años.

Las proporciones compactas, los faros reinterpretados y el rectángulo del capó, ahora indicador de la batería, son guiños claros al modelo de los años setenta. No obstante, el coche no parece un ejercicio de nostalgia forzada sino una reinterpretación moderna de un concepto muy concreto: el utilitario europeo. Y eso se nota cuando lo ves en persona. Tiene presencia sin necesidad de exagerar dimensiones y gira más cuellos que muchos deportivos que han pasado por aquí. El nuevo R5 cae simpático.

Vida a bordo
El habitáculo sigue la misma filosofía. Renault ha evitado caer en el exceso de pantallas o en diseños demasiado futuristas. El resultado es un interior limpio, con mandos bien colocados y un ambiente que mezcla modernidad con pequeños guiños al pasado. Aunque tendrás que acostumbrarte a la respuesta del mando del cambio.

Las dos pantallas digitales están bien integradas, los asientos tienen un diseño llamativo recordando al original y la ergonomía es bastante lógica. No pretende competir con un compacto premium, pero tampoco transmite la sensación de coche barato. Eso sí, requiere cierto aprendizaje y hay cosas mejorables; la visibilidad es limitada -sobre todo con la altura entre el retrovisor interior y la pantalla-, y el volante nos gustaría más redondo.

Volviendo a su posicionamiento, uno de los mayores aciertos del R5 es precisamente ese equilibrio entre sencillez y personalidad. Desde el más “pelado” hasta este Iconic, todos tienen encanto y beben de una paleta de colores heredada del original.

Plataforma eléctrica y arquitectura
Más allá de la estética, el Renault 5 también es importante porque inaugura una base técnica completamente nueva dentro del grupo Renault. Se trata de la plataforma AmpR Small, desarrollada específicamente para coches eléctricos compactos. Esta arquitectura permite colocar la batería bajo el suelo, bajar el centro de gravedad y mejorar el reparto de pesos.

El resultado es un comportamiento dinámico más refinado de lo habitual en un utilitario y con pisada de coche más adulto. Además, el R5 utiliza un eje trasero multibrazo, una solución poco común en el segmento B y que, de manera obvia, ayuda a mejorar la estabilidad y el confort en marcha. De esas cosas que nadie mira al comprarlo y todos notan al conducirlo.

Motores, baterías y autonomía
La gama del Renault 5 eléctrico se estructura en tres niveles de potencia. El modelo de acceso desarrolla 95 CV, pensado principalmente para un uso urbano. Por encima se sitúa una versión de 120 CV que representa el punto de equilibrio de la gama y finalmente encontramos ésta, la variante más potente con 150 CV. Una versión que entrega unos correctos 245 Nm de par y permite acelerar de 0 a 100 km/h en aproximadamente ocho segundos, cifras más que razonables para un coche de su tamaño y que te hacen pensar en él como una suerte de mini hot hatch sin tener que saltar al flamante y caro Alpine A290.

Si hablamos de batería, las dos versiones menos potentes utilizan una batería de 40 kWh, suficiente para homologar alrededor de 300 kilómetros de autonomía WLTP. La versión de 150 CV recurre a una batería de 52 kWh capaz de alcanzar hasta 410 kilómetros WLTP. ¿La realidad? Incluso con mucha autovía, hemos promediado unos 15 kWh y en ciudad, es fácil verlo moverse en los 13.

Carga y tecnología
En materia de carga el Renault 5 también está bien resuelto. El coche admite hasta 100 kW en corriente continua (para esos chutes puntuales), y 11 kW en corriente alterna de serie. Esto significa que puede recuperar del 15 al 80 por ciento de batería en aproximadamente media hora en un cargador rápido sin ser frustrante. Como podrás intuir por esas potencias de carga, es porque la batería utiliza arquitectura de 400 voltios, con celdas de litio NMC en este caso y cuenta con una garantía de ocho años o 160.000 kilómetros, cifras habituales en los eléctricos modernos. Aun así, las ofertas de renting del R5 hacen que cobre sentido como coche batallero.

Al volante
Si hay algo que sorprende del nuevo R5 es lo fácil que resulta conducirlo. El motor eléctrico responde al instante, el coche se siente ligero (menos de 1500kg) y la dirección es rápida para tratarse de un utilitario. Como en todos los eléctricos, el centro de gravedad bajo hace que el coche gire con naturalidad y el conjunto transmite esa sensación de coche pequeño bien resuelto que te puede recordar a una especie de Mini a la francesa.

Apretándole, es un coche también divertido. Acelera lo justo para no ser un muermo, es dócil y obedece las órdenes más rudas. Está lejos de ser una tabla y de ocupar un nicho gti-esco -para eso ya está el A290-, pero es también simpático en conducción deportiva.

Pero donde el Renault 5 realmente tiene sentido es en el entorno urbano. El radio de giro es reducido, el tamaño es contenido y la respuesta inmediata del motor eléctrico hace que moverse entre el tráfico resulte muy sencillo. Y aquí es aún más fácil divertirse, aunque aparcar requiera más fe de la necesaria por lo grueso del pilar C.

Precio y posicionamiento
El precio es uno de los puntos clave del Renault 5. Cuando lo probamos aun estaba el MOVES III, pero ahora con el Plan Auto, todo se queda cerca; cuenta que todo el coche se hace en Europa. La versión de acceso puede situarse alrededor de los 23.000 euros antes de ayudas, mientras que con subvenciones y deducciones fiscales puede aproximarse a los 16.000 euros; un chollo para un producto así. Las versiones intermedias se sitúan entre los 17.500 y los 18.000 euros con ayudas, mientras que la versión de 150 CV con batería grande supera ligeramente los 20.000 euros.

No es el eléctrico más barato del mercado per se, pero sí uno de los que ofrece una propuesta más equilibrada entre diseño, tecnología y conducción. Con rivales por debajo como el BYD Dolphin o como el Mini Cooper SE por encima, el R5 sigue saliendo muy bien parado; cumple y además arrasa en el factor subjetivo, es un coche que le mola a casi todo el mundo.

Conclusión
El Renault 5 eléctrico no pretende reinventar el automóvil. Su objetivo es algo mucho más sencillo: recuperar una fórmula que ya le funcionó hace medio siglo. La de hacer un coche pequeño, accesible y con personalidad.

Y lo ha logrado, así que nuestro veredicto poco importa ya. El nuevo R5 es la antesala a una prole de nuevos utilitarios europeos que pretenden definir el automóvil eléctrico en el continente. No solo llega pronto, sino que lo hace con muchos argumentos. Si te encaja por rutina y por precio, échale un ojo; será un perfecto compañero con más alma que las tostadoras que le rodean.

Vídeo completo en YouTube
Si quieres ver el nuevo Renault 5 E-Tech a fondo, conocer su historia y profundizar lo que has leído aquí, te dejamos aquí la prueba en vídeo:
